«LA LEY DE LA GRAVEDAD», PRIMER CORTE EXPERIMENTAL de «Las Fuerzas Vivas» en cuarentena: Ordoñez – Rolando – Ibarguren – Chorén – Covid19


LAS FUERZA VIVAS: Javier Ordoñez (Bajo)/Tato Ibarguren (batería)/Richard Rolando (guitarra y mastering), en el vídeo: «LA LEY DE LA GRAVEDAD», PRIMER CORTE EXPERIMENTAL DE «LAS FUERZAS VIVAS» EN CUARENTENA: ORDOÑEZ – ROLANDO – IBARGUREN – CHORÉN – COVID19

El Cíclope Digital

Como escribe El Cíclope Digital, quien presenta este corte experimental de Las fuerzas vivas

«PRIMER CORTE EXPERIMENTAL DE LAS FUERZAS VIVAS: En el mes de abril de 1664 , cuando la peste arreciaba en Inglaterra, Isaac Newton se retiraba al campo en cuarentena, en este involuntario confinamiento planteo sus observaciones sobre La ley de la gravedad… 356 años después LAS FUERZAS VIVAS vuelven a descubrirlas… sobre un poema de Juan Felipe Chorén escrito en 1998 con resonancias en la actual pandemia…


Letra

La ley de la gravedad

Todo cae, ha caído, o caerá.

El sueño cae y pudre el cuerpo que cae en caída horizontal hacia una muerte desnudada de heridas, de profundas heridas que caen a su vez como una lluvia de gilletes en mis oyentes, que caen a su vez.

Mis palabras también caen, caen y embrutecen al mar que cae con cada ola. Mi pluma esta envenenada, hace crecer las caries de quien lee, supurar pus hediondo desde los tímpanos de todo aquél que oiga estas palabras. Pidan perdón a Dios, quizás se vuelva contra mí esta profecía. Todo cae, ha caído, o caerá.

Chuletas del cero del cero caen del cielo sobre un niño que ha caído muerto de pobreza en el andén del metro; poco a poco se vuelve azul su cuerpo derribado, se vuelve azul y apesta. Apesta y cae. La gente cubre sus narices de pañuelos y de asco, temen que caigan también sus narices. A cuatro pies de distancia, la madre ha caído de rodillas, sabiendo de antemano que ha agotado sus lágrimas, se persigna, muestra su cuello sucio de vagar por las calles sin comida ni fuego y se marcha a vender la vida a peso, no hay tiempo que perder, le oí decir. El niño ha muerto de nuestros gobernantes, el tiempo de la tristeza ha caído bajo el tiempo del hambre. Todo cae, ha caído, o caerá.

Cómo me veré cayendo también yo, mujer que amo, cuando se caiga cada uno de mis dientes. Cómo se verá mi carne fláccida cayendo, mis bolas colgando desgraciadas, como peras podridas esperando su momento de caer. La bolsa de mi cuerpo cayendo, sobrando a un esqueleto torcido demasiado pequeño que al mismo tiempo cae.

Hoy cambiaré mi juventud por un mapa de arrugas. Cae mi juventud y cae el mapa ¿De qué me sirve que bailen los humanos? Todo cae, ha caído o caerá.

(México DF, 1998)